Podríamos decir que el aceite de oliva es el ingrediente estrella de la cocina mediterránea. El oro líquido es un producto gourmet que no sólo es ideal en la elaboración de tus platos, sino que también puede aportarte múltiples beneficios saludables. Eso sí, siempre y cuando escojas un buen aceite de oliva.

Y es que, ante la cantidad de aceites que se comercializan, a veces nos podemos sentir abrumados y no reconocer las señales que nos indican que un aceite de oliva es de mejor calidad. Elementos como el diseño del envase, la etiqueta o el color del aceite afectan a nuestra decisión de compra, pero no siempre son un indicativo del valor real de este producto. ¿Quieres descubrir si un aceite de oliva es bueno o no?

10 consejos para escoger un buen aceite de oliva

Antes de comprarlo:

  1. Busca un aceite de oliva virgen extra.
  2. Si la botella no es oscura, no lo compres.
  3. Fíjate en la información que ofrece la etiqueta.
  4. Elige un aceite con denominación de origen nacional.
  5. Que sea de primera extracción en frío.
  6. Que proceda de una sola variedad de oliva.
  7. Que no tenga una fecha de consumo preferente cercana.
  8. Que no sea excesivamente económico.

A la hora de probarlo:

  1. No juzgues el aceite de oliva por su color.
  2. Pruébalo y comprueba un picor en la garganta.

1. Busca un aceite de oliva virgen extra.

Siempre. Si deseas consumir un aceite de oliva de calidad, este debe ser indiscutiblemente virgen extra. El AOVE, para abreviar, es el único que conserva todas las propiedades organolépticas del fruto del olivo y, por lo tanto, el único que tiene beneficios para salud, como así han comprobado numerosos estudios realizados como, por ejemplo, el de PREDIMED.

Es posible encontrar aceites con las distinciones de suave o intenso, pero si no son virgen extra no tendrán estas propiedades. El aceite Premium debe ser puro zumo de la aceituna, pero es cierto que, dentro de la gran variedad de aceites de oliva virgen extra, existen de mayor y menor calidad en función de otros atributos. Por ello…

2. Si la botella no es oscura, no lo compres.

Para su mejor conservación, el aceite de oliva virgen extra debe comercializarse en envases opacos. Los envases trasparente no pueden evitar la exposición del producto a la luz y la oxidación que afecta a su calidad y le hace perder sus propiedades saludables.

Del mismo modo, evita comprar un aceite de oliva que, pese a estar envasado en una botella opaca, haya estado expuesto a la luz directa. Es decir, evita comprar este producto si consideras que ha estado almacenado en condiciones poco optimas en la tienda.

botellas de aceite treurer

3. Fíjate en la información que ofrece la etiqueta.

La realidad es que de la etiqueta, lo más importante es la información que contiene, no su diseño, que puede encarecer el producto innecesariamente. Muchas marcas realizan diseños espectaculares para llamar la atención de los consumidores pero, a la hora de la verdad, lo que nos importa debe ser la calidad del contenido, del aceite de oliva virgen extra.

Por esta razón, lo único que debe interesarte de la etiqueta es la información sobre los atributos del producto como, por ejemplo, su origen (de qué variedad de aceituna se extrae, lo que conferirá ciertos rasgos al aceite de oliva) y su procedencia.

4. Elige un aceite con denominación de origen nacional

La denominación de origen protegida indica que el aceite de oliva virgen extra está producido en una zona concreta y elaborado con una variedad determinada de oliva, cumpliendo con una serie de características y protocolos que le confiere la máxima calidad.

Además, en España, líder en la producción de aceite de oliva, se producen productos primerísima calidad, reconocidos a nivel mundial. Aunque se comercializa un AOVE procedente de otros países, esto no quiere decir que sea mejor. Prioriza el producto nacional y fíjate en su forma de elaboración.

5. Que sea de primera extracción en frío.

La forma en que se elabora el aceite de oliva virgen extra está también relacionada directamente con su valor. Por lo tanto, debes buscar un aceite virgen extra que garantice la primera extracción en frío, evitando aquellos en cuya etiqueta señalen que el producto está prensado en frío.

Y es que hoy sólo las maquinas modernas de extracción de aceite garantizan esa calidad que estamos buscando en el producto, ya que los métodos tradicionales de prensado en frío pueden comenzar prematuramente el proceso de oxidación del aceite, que afecta a sus propiedades organolépticas.

Actualmente se utilizan máquinas centrifugadoras, para realizar la primera extracción en frío, con el objetivo de obtener un aceite de mayor calidad, libre de impurezas y de contacto con el aire.

6. Que proceda de una sola variedad de oliva.

El aceite de oliva coupage, es el producto obtenido a partir de diferentes variedades de oliva. Si bien en algunos casos esta mezcla no tiene porque afectar a su calidad, en otros, es una práctica que se utiliza para refrescar los aceites. Es decir, algunos aceites de oliva virgen extra se obtienen de la mezcla de aceites viejos y aceites nuevos de otra variedad. En estos casos el sabor puede ser más rancio, razón por la cual es más seguro elegir aceites de una variedad, ya sea arbequina como el nuestro, picual, hojiblanca, etc.

7. Que no tenga una fecha de consumo preferente cercana.

A diferencia del buen vino, el aceite de oliva virgen extra no mejora con la edad. Si bien es cierto que este producto no caduca y que, conservándolo de la forma adecuada, podemos alargar el periodo de consumo en su condición más óptima, con el tiempo, el aceite va ir perdiendo sus propiedades organolépticas debido a procesos como la oxidación y la exposición a la luz.

Por esta razón, es necesario fijarse en la fecha de envasado y en la fecha de consumo preferente en el etiquetado. Busca un aceite joven, que no lleve más de un año en la botella, ya que de esta forma conservará sus mejores propiedades.

8. Que no sea excesivamente económico.

Lo cierto es que la obtención de un aceite de oliva virgen extra de la más alta calidad supone que los costes de producción sean más elevados, y esto puede encarecer el aceite, especialmente aquellos más Premium.

No obstante, si bien un precio demasiado elevado no tiene que ser sinónimo exacto de su calidad (recordemos que a veces el packaging puede elevar su coste), un precio excesivamente económico sí que nos indica que el producto no tienen el valor necesario para conservar sus propiedades saludables. En este último caso, siempre desconfía.

Piénsalo de este modo, invertir en un buen aceite de oliva virgen extra es invertir en salud.

9. No juzgues el aceite de oliva por su color.

Es posible que tengas ciertas ideas preconcebidas respecto al color de un aceite de oliva virgen extra de calidad. Especialmente porque algunos aceites han puesto de moda el color verde. Pero debes saber que el color no es indicativo de su valor.

De hecho, si alguna vez has visto o asistido a una cata, habrás podido observar que el vaso que usamos es de color azul y opaco. Esto es precisamente, para aprender a apreciar la calidad del aceite de oliva, cuando ya sabemos que es virgen extra, por su sabor y no por el color que tiene.

10. Pruébalo y comprueba un picor en la garganta.

Finalmente, en boca, el aceite de oliva virgen extra debe tener un sabor distintivo, pero equilibrado. Es importante encontrar su amargor, su sabor frutado y su toque picante en la garganta, que son atributos de su calidad, pero no así su acidez.

Según la variedad del aceite, es decir, según el origen de la aceituna del que se obtiene, estos atributos pueden ser diferentes, tener matices distintos. Pero para determinar su calidad, deberás percibir en las papilas gustativas del dorso de la lengua y la garganta el amargor característico de la oliva verde o en envero y la sensación picante que indica que el aceite se ha obtenido a principio de campaña.